ADICTOS AL CONSUMO


Autor: el farero ciego

 

Los orígenes del consumismo pueden encontrarse en los años ochenta, cuando se produjo una eclosión en la compra provocada por un aumento del poder adquisitivo.

Lo que llamamos consumismo no solo hace referencia al consumo de bienes y servicios, sino también al sistema político y económico que promueve la búsqueda competitiva de riqueza como signo de estatus y prestigio dentro de la sociedad.

Pero a pesar de todos los avances tecnológicos que hacen aumentar constantemente la producción de bienes de consumo, no se consigue que la sociedad cada día tenga mayor bienestar psicológico, o lo que es lo mismos, que aumente su felicidad.

La falta de identidad de algunas personas lleva al ciudadano de a pie a no conocer sus necesidades esenciales, induciendo a consumir ciertos productos que no necesita realmente. Esto provoca en consecuencia una generación de necesidades infinitas que nunca podrán suplirse, produciendo la no felicidad.

Y no es para menos, la principal causa de muerte (no natural) en nuestro país es el suicidio, por encima de las muertes por accidentes de tráfico. Y los casos de depresiones y ansiedad aumentan año tras año.
Se ha comprobó que a menudo se utiliza más la compra para afrontar situaciones de tristeza, abatimiento o depresión, o simple insatisfacción en la vida de las personas.

El consumismo es incentivado principalmente por la publicidad, que consigue, la mayoría de las veces, convencer al público de que un gasto es necesario cuando en realidad no lo es tanto. La publicidad acaba modificando las conductas y creencias de las personas de tal manera que hoy el joven de la generación que se está formando, es preparado para consumir y no para ser una persona independiente y crítica.

Pero los efectos negativos del consumismo van más allá, el consumo a gran escala compromete seriamente los recursos naturales y el equilibrio ecológico, con lo que conlleva una problemática de mayor transcendencia y que nos concierne a todos nosotros.

Por tanto, debemos comenzar a tomar conciencia de la importancia de los problemas personales, sociales y para el medio ambiente que derivan de este consumo exagerado y compulsivo, y empezar a responsabilizarnos para que nuestro consumo sea más respetuoso con nosotros mismos y con el medio ambiente.

Que no nos asuste la incoherencia y la contradicción, pues precisamente son el motor que nos hace avanzar hacia el cambio. Aprendamos a vivir con ellas para ir poco a poco transformándolas.

Pero sobretodo, preguntarnos ¿Realmente necesito tanto para vivir?


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s